LAS DISFUNCIONES DIGESTIVAS DEL LACTANTE SANO

Dentro de las disfunciones digestivas del lactante sano, las que encontramos más habitualmente son el estreñimiento, el reflujo, los gases y por supuesto el temido cólico del lactante. Todas ellas tienen en común el llanto, la incomodidad, irritabilidad o simplemente mal estar del bebé.

Por otro lado podemos encontrar situaciones habituales de llanto, irritabilidad y malestar del bebé que nada tienen que ver con el sistema digestivo y que se pueden confundir muy fácilmente con problemas digestivos en el recién nacido.

Estas últimas pueden estar relacionadas con la alimentación y el entorno del bebé; también con las presiones y compresiones sufridas durante el final del embarazo y el proceso del parto.

¿Y si en vez de dolerles la tripa, les duele el cuello o las lumbares?

Es necesaria una buena anamnesis, y un buen diagnóstico para plantear un correcto tratamiento enfocado a mejorar la estructura que está generando ese llanto e incomodidad a los bebés y no otra.

A veces el bebé llora de forma inconsolable y se le pone la etiqueta de cólico. Para saber realmente si esa etiqueta está bien puesta necesitamos herramientas validadas que nos permitan hacer un diagnóstico correcto, y en consecuencia un tratamiento adecuado.

Según la AEPED (Asociación Española de Pediatría) el estreñimiento en menores de 6 meses es raro, pero es verdad que muchos bebés parece que les cuesta hacer caca, y durante varios días están incómodos y apretando para intentar hacer, y cuando por fin evacuan se quedan tranquilos. Seguramente no sea un estreñimiento real, pero si lo que se conoce como pseudoestreñimiento, que tiene muy fácil solución con las técnicas de fisioterapia.

Un gran porcentaje de bebés regurgita leche, debido en gran medida a la inmadurez del esfínter gastroesofágico o cardias, y se podría considerar algo fisiológico y que mejorará con la edad. Pero en ocasiones ese reflujo se podría considerar patológico y requerir medicación para, además de mejorar el mal estar del bebé, evitar el riesgo de esofagitis.

Cuando un fisioterapeuta trabaja con bebés es importante que conozca la realidad de los recién nacidos en materia de alimentación, sueño, deposiciones, micciones. Además de otras de otras necesidades fisiológicas como el contacto, el movimiento, la contención y a estimulación sensorial. Si no tiene cubierta alguna de esas necesidades fisiológicas puede que las reclame de la única forma que sabe hacerlo, llorando, y es muy fácil que lo achaquemos a un problema digestivo, cuando quizás no tenga nada que ver. Un fisioterapeuta pediátrico debería saber detectar y educar en materia de salud a esas familias que acuden a su consulta buscando ayuda.

También encontramos bebés irritables, con llanto inconsolable, que a nivel visceral aparentemente está todo bien, hacen caca bien, no tienen gases, ni reflujo pero siguen muy incómodos; además, utilizando las herramientas de diagnóstico validadas nos dicen que no es un cólico del lactante, pero esos bebés y sus familias siguen pasándolo mal, en estos casos debemos mirar un poco más allá y pensar en estructuras musculo-esqueléticas que estén generando problemas.

Con toda esta información, con las escalas validadas de diagnóstico de cólico del lactante y con los test ortopédicos para detectar disfunciones estructurales conseguimos hacer un diagnóstico y plantear un tratamiento.

El tratamiento, mediante terapia manual, se hace basado en un razonamiento clínico exhaustivo y va enfocado a las estructuras que hemos determinado con la valoración; estas estructuras serán a nivel visceral, craneal, raquídeo y/o orofacial, de las que se necesita un profundo conocimiento anatómico/palpatorio.

 

Prof. José Luis García Morales

Fisioterapeuta Pediátrico

Director del Centro Aúpale de Fisioterapia Pediátrica

Docente en ecufis

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